PRESENTACIÓN

Con mucha espectativa he asumido esta exériencia de las ejercitaciones de espiritualidad comunitaria, ya que que es una necesidad sentida de nuestros laicos. Veo en ellos(as) deseo de una experiencia profunda de Jesucristo y estoy convencido que esta experiencia es diferente, atractiva y muy necesaria, si es que queremos fomentar la formación en todos los campos para que sean verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo.

Hoy el mundo más que maestros y discursos, necesita ver las realidades y en el campo de la vida cristiana, se necesitan los testigos que comuniquen, desde el corazón la experiencia que han vivido y celebrado en Cristo.

Estamos demaciado acostumbrados al activismo, a hablar del maestro, pero poco tiempo dedicamos a escucharlo en los demás, en los acontecimientos, en el fondo de nuestro corazón. 

Nuestras experiencias de encuentro y retiro, se convierten muchas veces en exposiciones biblico-teológicas, largas y sin mística.

Esta experiencia quiere sensibilizar a las personas que participan o quisieran participar en la vida pastoral de la Iglesia, en la comunidad parroquial.  Ayudará a descubrir el sentido de pertenencia a la Iglesia, las razones por las cuales debemos participar en ella y sobre todo a retroalimentar el camino de la fe.

 
Para poner en práctica lo que en documento de Aparecida se nos dice en el No. 26:



La Iglesia católica debe hoy reforzar 4 ejes en la vida de los cristianos:






1. Propiciar en ellos una auténtica experiencia de Jesucristo.

2. Una formación constante y organizada sobre la doctrina y la palabra de Dios.

3. Que ellos descubran y vivan: el sentido de pertenencia a su comuindad parroquial, creciendo en nuevas relaciones, basadas en la comunión.

4. Que todo esto los haga sentirse discípulos misioneros en estado permanente de misión.