EL ENCUENTRO

Cada participante es llamado a vivir el misterio de la Iglesia, a morir a sí mismo para resucitar como nueva criatura, como pueblo nuevo; a morir al egoísmo para subordinarse (ordenar toda su realidad) al bien común, para hacer del bien de la Iglesia, su consigna. Es así una experiencia de conversión profunda en y para el Cristo total.

 
"Las ejercitaciones de espiritualidad es una experiencia para estar unos días maravillosos vividos en el corazón de la Iglesia, sintiendo sus latidos, compar­tiendo sus ansias, sus problemas, sus luchas, así como sus esperan­zas".  Se experimentan momentos de oración y reflexión para escuchar a los demás y a Dios, descubriendo su voluntad, lo que ÉL  quiere para el mundo, la historia, es decir, paras toda la humanidad y su situación concreta. En este contexto, se trata de ayudar a cada uno de los participantes a descubrir su lugar en el plan de salvación que Dios tiene, en el que estamos incluidos todos, plan que es por naturaleza comunitario.
De ello surge un compromiso solidario, de mutua colabo­ración, hacia metas ulterio­res de unidad-comunidad, como forma concreta, en el aquí y ahora, de secundar el querer de Dios y caminar hacia la meta última de la historia: la salvación universal.

Las Ejercitaciones pretenden ser, no un curso doctrinal o de búsqueda teórica, sino una "experiencia vital" y significa­ti­va de fraternidad evangélica, vivida en todo momento; la cual, a través de una metodología variada, dinámica y participativa, facilite la "vivencia de Jesús en medio" de aquellos que se reúnen en su nombre.  Esta experiencia favorece el crecimiento en la vida espiritual, pero también las relaciones humanas, las cuales constituyen un aspecto fundamental para aprender a vivir o a mejorar esas mismas relacio­nes con espí­ritu de fe.
 "Esta nueva experiencia de retiro comunitario, nos lleva a hacernos santos juntos y así unidos, santificar por todos los medios a la sociedad".  La metodología y los mismos temas, especialmente los relati­vos a los signos de los tiem­pos, sirven no a separar las personas de la realidad del mundo sino a verlo y a amarlo desde la mirada de Dios.

ORIGEN DE LAS EJERCITACIONES Y SU IMPORTANCIA:
 El movimiento por un mundo mejor y el proyecto diocesano de renovación pastoral y evangelización que se lleva en 23 diócesis de Colombia, y en 73 diócesis del mundo,  tienen su origen en las predicaciones del padre Ricardo Lombardi, sacerdote jesuita que vivió los horrores y destrucción, causados por la segunda guerra mundial.  A partir  de 1946, las naciones europeas y muchas naciones del mundo entero quedaron destrozadas por la guerra. Había mucho odio, destrucción y  división. A esto se sumaba la tremenda pobreza en la que quedaron sumidas millones de familias que habían perdido a sus seres queridos y todos sus bienes.
El padre Lombardi, se desplaza predicando la reconciliación y la salvación en Jesucristo, primero por toda Italia y luego por  Europa y por el mundo entero. De ahí brota una llamada a rehacer el mundo en Cristo. Esta llamada es acogida por millones de hombres.

El padre Lombardi es consciente que individualmente se hace poco, pero colectivamente, es decir, con una conversión y una renovación personal y comunitaria, se puede cambiar la sociedad. El Papa Pío XII sintonizado con el propósito del P. Lombardi, proclama la necesidad de construir un mundo mejor, como Dios quiere. De esta manera nace el Movimiento por un Mundo Mejor con la proclama del Papa Pío XII: “Queda todo un mundo por rehacer, desde sus cimientos: Es necesario transformar el corazón del hombre de salvaje en humano y de humano en cristiano”.
 El P. Ricardo Lombardi y sus primeros colaboradores centran su atención en la renovación de la iglesia institucional (obispos, clero, religiosos (as), movimientos apostólicos de seglares) para transformar el mundo según el querer de Dios.